Es tan sumamente fácil decirlo, pero hacerlo...
Nunca debí hacerte un hueco en mi corazón, jamás debí llegar a informarme sobre tí, no debí interesarme en tu caracter, porque eres tan peculiar que no sé si algun día podría llegar a sacarte de mi mente. Porque como tú no hay nadie y aunque me cueste aceptarlo, yo seguiré buscando alguien similar a tí. Alguien que con tan solo mirarle te vea a tí reflejado en él. La verdad, no sé si algun día llegaré a amar a alguien más de lo que te estoy amando a tí. Porque eres todo mi ser, eres la energia para vivir, la cual necesito a cada instante, simplemente eres mi marca de heroína. y sé, que jamás encontraré algo o alguien que me suministre esta droga a la cual estoy adiccta cada día, la adiccion de soñarte, quererte, verte, esa adicción la cual tu generastes en mí. Y la cual aún no se ha ido, y creo que nunca lo hará ~

sábado, 26 de septiembre de 2009

Words.




No hay nada en la vida qué te pueda hacer cambiar totalmente, siempre llevaras esa máscara qué te diferencia de los demás, esa máscara qué oculta tu pequeña inocencia, tu dulcura, tu gran saviduría, tus aspiraciones, y sobre todo, tu rostro. Día a día limpias esa máscara, ese antifaz qué te inpide ver a la perfección tu alrededor. Le sacas brillo, la mimas, la cuidas como si fuera indispensable en tu vida. Piensas qué algun día llegará el dia en el qué todo cambie y en el qué dejes de lado esa careta, pero crees qué ahora no es el momento, nadie podría entenderte, entenderlo. Aun así conservas la fé de dar la cara y seguir tu vida tal y como eres, sin mentiras, sin desengaños, sin dolor y sin llantos.

Nadie te conoce tal y como eres, nadie sabe como te sientes, nadie , sinceramente, te conoce. Durante todos tus días, desde qué abristes los ojos por primera vez, te has relacionado con personas, iguales o no a tí, pero sí personas, con sentimientos o no, pero si sonrientes, con sinceridad o no, pero si erguidos. Nunca fuistes capaz de darte cuenta lo qué verdaderamente vale, lo qué es real y lo qué jamás te podrá derribar. Mentiras y más mentiras, han invadido tus dia a dia hasta este momento, miles de lágrimas has soltado durante todos tus años, miles de parches has pegado en tu corazón durante todos tus desamores, pero ahora, ahora sí qué es hora de despertar, de salir a la luz, de mostrar tu rostro ante todos.

Alzas la vista y ves como todas las miradas se centran en tí, únicamente en tí. Sonries, pero nadie puede verlo, aunque sí percibirlo. Alzas la mano, pidiendo así silencio y más atención aun. Todo el mundo obedece, te observan, algunos con repugnancia, otros con resignación y otros con felicidad y carisma.
Pones la mano sobre el filo de la máscara, y poco a poco vas levantandola, contra la fuerza de la gravedad. ´
De pronto las personas allí presentes, perciben tu barbilla, ven tus perfectos y jugosos labios, y seguidamente, tu mirada. Ahogada, cansada, dolorida tal vez, parcheada, húmeda, fija y tenue, brillante y sincera.
Ahora ves qué nada era como creías en un entonces, qué se es más feliz siendo tal y como eres, sin ninguna careta ninguna máscara qué inpida ver tus virtudes y desvirtudes, nada qué te haga inferior, nada qué oculte tus verdaderos sentimientos.
Sonries, estás feliz y satisfecha. Sueltas un suspiro de tranquilidad, serenidad. Muestras tu mejor sonrisa y andas hacia tu nuevo futuro, tu nueva vida, tu nuevo ser.

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